Nitrógeno, permisos y… ¿murciélagos?
Hoy en día, construir dentro o cerca de un espacio Natura 2000 exige el máximo esfuerzo por parte de las empresas constructoras. La normativa en materia de gestión de la naturaleza es más estricta que nunca.
La luz blanca y intensa de las obras altera las rutas de vuelo y el comportamiento de caza de los murciélagos, lo que puede provocar la suspensión inmediata del proyecto o la denegación de la licencia. La Ley de Protección de la Naturaleza exige medidas de mitigación claras.
Afortunadamente, esto no tiene por qué suponer un retraso en su proyecto. Tenemos lista la solución perfecta para iluminar su obra de forma ecológica y segura. La iluminación ámbar se utiliza a menudo para reducir la contaminación lumínica en zonas al aire libre. Pero este cálido tono de luz ofrece mucho más.
Con una temperatura de color de aproximadamente 1850 kelvin, se crea una iluminación acogedora que combina especialmente bien con:
- centros históricos y edificios monumentales;
- campings y parques de ocio;
- zonas rurales y fincas;
- senderos para caminar y para ir en bicicleta;
- parques y espacios naturales.
Por la noche, la suave luz dorada aporta un ambiente tranquilo y con carácter. Especialmente en los cascos antiguos, supone una bonita alternativa a la fría luz blanca de los LED, que puede resultar rápidamente agresiva o moderna.
Nuestra fuente de luz Amber E27 se ha desarrollado como solución de sustitución. De este modo, en muchos casos es posible conservar la luminaria existente. Solo se sustituye la fuente de luz. Esto facilita la transición, reduce los trabajos de instalación y evita que las luminarias que funcionan correctamente se desechen prematuramente.
La fuente de luz ha sido sometida a pruebas independientes:
1859 K, temperatura de color, CRI 84, reproducción cromática
1565 lúmenes de flujo luminoso; 17,5 vatios de potencia absorbida
Gracias a su color de luz muy cálido y al escaso énfasis en la parte azul del espectro, esta fuente de luz también puede formar parte de un plan de iluminación respetuoso con los murciélagos. Por supuesto, la luminaria, la dirección de la luz, el nivel de iluminación y los horarios de encendido también siguen siendo importantes.
La iluminación retrofit Amber combina así el ambiente, la funcionalidad y la conservación de las luminarias existentes. Una solución interesante para lugares en los que el efecto lumínico es tan importante como la cantidad de luz.

¿Por qué 42 voltios? El héroe olvidado de la seguridad industrial europea
Imagínate: te metes por una estrecha boca de acceso a una caldera de vapor de acero, a un depósito de almacenamiento o al doble fondo de un barco. Hace frío, hay humedad y el espacio es extremadamente reducido. Tu ropa está empapada de sudor y a tu alrededor solo hay acero conductor.
En un espacio tan estrecho y conductor, una tensión de red estándar de 230 voltios supone un peligro mortal. Un pequeño fallo de aislamiento en una lámpara portátil puede resultar fatal.
Sin embargo, durante décadas, la industria de los Países Bajos, Alemania e Italia no optó por 12 voltios ni por 24 voltios para la iluminación temporal y las herramientas manuales, sino por una cifra muy concreta: 42 voltios de tensión alterna (CA).
¿Por qué precisamente 42 voltios? No se trata de una elección arbitraria, sino del resultado de un equilibrio inteligente entre la física y la seguridad técnica.
1. El peligro físico: el ser humano como conductor
En un entorno normal, nuestra piel seca ofrece una resistencia eléctrica considerable. Pero en un espacio cerrado y conductor, esa protección natural desaparece:
· La humedad y el sudor reducen drásticamente la resistencia de la piel.
· Gran superficie de contacto: como el espacio es tan reducido, las rodillas, la espalda o los brazos rozan constantemente las paredes de acero.
· Sin vía de escape: si se produce una contracción muscular debido a una descarga eléctrica, no podrás soltar la fuente de la descarga ni apartarte de un salto.
En las normas internacionales (como la NEN 1010 en los Países Bajos, la DIN VDE 0100-706 en Alemania y las normas CEI en Italia), el límite de seguridad para la tensión de contacto en corriente alterna en condiciones normales se ha fijado en un máximo de 50 voltios CA (SELV: Safety Extra-Low Voltage).
Pero, ¿por qué no se optó simplemente por 12 voltios o 24 voltios en aquel entonces?
2. El dilema de la tensión: seguridad frente a potencia
Si la seguridad fuera el único criterio, los 12 voltios serían la opción más lógica. Pero aquí los ingenieros se topaban con una ley fundamental de la naturaleza:
P = U × I (Potencia = Tensión × Intensidad)
En la época anterior a la invención de la iluminación Maxiled, las lámparas de inspección funcionaban con bombillas incandescentes y motores potentes. Un juego normal de lámparas de trabajo o una amoladora pequeña solían necesitar entre 100 y 300 vatios.
· A 12 voltios: para suministrar 100 vatios de potencia, se necesita una intensidad de corriente de algo más de 8,3 amperios.
· A 42 voltios: para obtener la misma potencia de 100 vatios solo se necesitan 2,38 amperios.
Cuando la tensión es demasiado baja (por ejemplo, 12 V) y la intensidad de la corriente es elevada, se produce una pérdida de tensión extremadamente elevada a lo largo del cable. Para compensar esto, se necesitaban cables de cobre de un grosor enorme, rígidos y pesados, lo cual resultaba totalmente inviable en espacios reducidos.
Los 42 voltios CA resultaron ser el punto óptimo: la tensión se mantuvo muy por debajo del límite crítico de seguridad de 50 voltios CA, pero la intensidad de la corriente se mantuvo lo suficientemente baja como para poder trabajar con cables flexibles y manejables.
3. Armonización europea: Alemania, Países Bajos e Italia
El hecho de que los 42 voltios de corriente alterna se convirtieran en el estándar específicamente en los Países Bajos, Alemania e Italia se debió a la fuerte interrelación de la industria pesada europea en el siglo XX:
· Alemania (VDE) como pionera: La industria pesada y los astilleros alemanes fueron de los primeros en establecer requisitos estrictos para los «Besondere Räume mit leitfähiger Umgebung». Los fabricantes alemanes comenzaron a producir a gran escala transformadores de seguridad de 42 V e iluminación.
· Países Bajos e Italia: Gracias a su importante sector de la construcción naval (como los astilleros a orillas del Mosa y del Escalda, y Fincantieri en Italia) y a la industria petroquímica, los Países Bajos (NEN) e Italia (CEI) adoptaron estas normas para garantizar la interoperabilidad de los equipos y armonizar la seguridad en el lugar de trabajo.
4. ¿Por qué no utilizar simplemente luces a batería?
Con la llegada de la iluminación LED y las baterías modernas, la pregunta parece lógica: ¿por qué no nos pasamos en masa a las linternas recargables con mango en ángulo?
Aunque la iluminación a batería es ideal para inspecciones rápidas, presenta un gran inconveniente práctico para los trabajos de mantenimiento intensivo:
· Capacidad para una jornada laboral completa: un turno de trabajo intensivo durante una parada de mantenimiento puede durar fácilmente entre 8 y 12 horas. Las lámparas portátiles a batería, sencillamente, no proporcionan suficiente rendimiento lumínico continuo para aguantar toda una jornada laboral a plena potencia.
· Logística en espacios reducidos: cambiar las baterías implica que un técnico tenga que salir del espacio reducido, o que haya que pasar cada vez más equipo a través de la boca de acceso.
Una instalación fija de 42 V con un transformador situado fuera de la sala garantiza una iluminación potente e ininterrumpida durante toda la duración de los trabajos.
Conclusión
La elección de los 42 voltios de corriente alterna es un magnífico ejemplo de la historia de la ingeniería que muestra cómo los ingenieros tuvieron que encontrar un equilibrio entre la fisiología humana, las necesidades de potencia y la viabilidad práctica en el lugar de trabajo.
No obstante, trabajar con tensiones más bajas en la red eléctrica también plantea retos electrotécnicos propios, sobre todo en lo que se refiere a las distancias de cableado y a los dispositivos de protección…
¿Cuál es tu experiencia práctica?
¿Sigues trabajando habitualmente con instalaciones de 42 V en tu sector o ya te has pasado a otro sistema? Y una pregunta para los técnicos electricistas que hay entre nosotros: ¿cómo gestionáis la longitud máxima del cable a 42 voltios? ¿Sabíais que, con un cable de 50 metros (2,5 mm²), la corriente de cortocircuito a 42 V desciende tanto que, a menudo, un disyuntor estándar ya no se dispara inmediatamente en caso de cortocircuito? ¿Cómo garantizáis esta seguridad en la práctica?

No es una batería, sino un supercondensador como fuente de alimentación
¿El transporte de la iluminación de emergencia te supone una pérdida innecesaria de tiempo y dinero debido a los recargos por mercancías peligrosas y a los trámites burocráticos? Hay una forma más sencilla de hacerlo.
Las baterías convencionales pueden estar sujetas a la normativa sobre mercancías peligrosas durante su transporte. Esto implica, por ejemplo, embalajes especiales, recargos adicionales y restricciones por parte de las empresas de transporte.
Nuestros supercondensadores se envían completamente descargados.
Por eso, esta solución no requiere un envío por separado:
✓ No se necesitan embalajes especiales
✓ Sin trámites ni recargos
✓ Sin daños por descarga profunda durante el almacenamiento
También en las instalaciones se gana tiempo de inmediato.
No es necesario esperar 24 horas a que se cargue la batería: la luminaria está lista para su uso en cuestión de minutos.
Tras solo una hora de carga, proporciona hasta 240 minutos de luz de emergencia.
Menos gastos de transporte. Sin retrasos innecesarios. Y un lugar de trabajo seguro más rápido en la obra.
¿Te gustaría saber qué puede aportar la iluminación de emergencia Supercap a tu proyecto? No dudes en ponerte en contacto con nosotros.

